Canviam el retolador pel ‘post-it’

Cambiar el subrayador por los ´post-it´

El préstamo de libros ha alterado el modo de aprender en el CP Son Ferriol

M.FERRAGUT. PALMA. Además de matemáticas, inglés y lengua catalana, los alumnos del colegio de Son Ferriol aprenden este año una nueva lección: cuidar los libros. Este centro ha sido de los pioneros en sumarse al plan de reutilización y sus estudiantes -tanto los que participan en el sistema como los que no- se acercan a los libros con una nueva perspectiva: deben respetarlos y cuidarlos.
Cada tres meses el profesorado revisa los libros para comprobar si los chicos están cumpliendo. De momento, y según señala la directora del colegio, Antònia Pons, los chavales parece que aprueban la lección con nota. La última revisión fue en diciembre y sólo hubo que lamentar dos bajas: un libro que se arruinó porque a un crío se le abrió una botella de agua en la mochila y otro ejemplar que quedó tocado porque se cayó al suelo y lo pisaron.

“Mucho trabajo pedagógico”

Pons indica que el plan de reutilización implica “mucho trabajo pedagógico” y “otra forma de enseñar”. Ahora hacen siempre los ejercicios en el cuaderno, usan más fotocopias y, cuando es necesario destacar algo, utilizan ´post-it´ en vez del mítico subrayador fosforescente. Tal y como indica el colegio en su web, el primer responsable de que el libro esté bien conservado es “el alumno”.
A pesar de que el centro valora positivamente el sistema, lo cierto es que el índice de participación es muy bajo. De los 460 alumnos que podían beneficiarse, sólo participan 64, es decir un 13%. Pons achaca este hecho, por un lado, a que la Conselleria propuso el sistema “de forma muy precipitada” (en junio) y, por otro, a que las familias prefieren acogerse a las ayudas del ayuntamiento de Palma y pagar más o menos lo mismo y poder quedarse los materiales.
Además del valor ecológico y pedagógico del sistema, Pons destaca el ahorro y, sobre todo, “la comodidad” de llegar a clase el primer día y encontrarse en el pupitre absolutamente todos los libros del curso, forrados y numerados, en vez de tener que andar de librería en librería tras un ejemplar. Esta comodidad es muy apreciada entre los alumnos inmigrantes que se incorporan con el curso ya iniciado, según describió la responsable del CP Son Ferriol, quien calificó este curso de “año puente” y aventuró que las familias acabarán dándose cuenta de que el sistema “es un beneficio”.
No obstante, el plan también tiene inconvenientes. Pons no cree que, tal y como están hechos los libros y por más que se cuiden, los ejemplares vayan a aguantar cuatro años como prevé el departamento de Bárbara Galmés. La directora no oculta además que organizar el sistema lleva “mucho trabajo, sobre todo en septiembre y junio”. Pons confía en que el año que viene será más fácil gracias al programa informático facilitado por la Conselleria. Cabe recordar que ese exceso de trabajo es el argumento de los colegios concertados como de los institutos para rechazar su adhesión al sistema.
Hay centros dispuestos a asumir ese esfuerzo extra e incluso hay institutos que, a pesar de que el plan oficial para ellos no entrará en vigor hasta el curso que viene, ya se han montado ellos su propio tinglado de préstamo. Es el caso del IES de Porreres, donde hace un año que los libros pasan de unos alumnos a otros mediante un original sistema de puntos inventado por la comisión de medio ambiente.
A pesar de la escasa participación registrada de momento y de que es “mucho lío” organizarlo, apuestan por el préstamo porque no tiene sentido “comprar libros para luego dejarlos en una caja y no volver a mirarlos nunca en la vida”.

Diario de Mallorca