Escoles que cauen

Reproducció del DM 14/03/2006 Edició digital … compartim l’opinió del Sr. Verd

Escuelas que se caen

SEBASTIÀ VERD

“Uno de los objetivos principales del Govern es conseguir las dotaciones suficientes en materia de infraestructuras educativas y culturales en el ámbito de nuestras islas, para que dispongan en todo momento de un buen funcionamiento, de unas prestaciones y de servicios de acuerdo con las necesidades actuales”. Toda una declaración de principio que puede leerse en la propaganda oficial del IBISEC ( Institut Balear d´Infraestructures i Serveis Educatius i Culturals ) que preside el conseller de Educación y cuyo gerente, Andreu Obrador, confiesa no disponer de presupuesto suficiente para atender todas las necesidades. En estos momentos hay en marcha 35 proyectos, pero por lo menos otros 40 centros escolares de Balears están a la espera de unas reformas que nunca llegan. La situación es catastrófica en muchos colegios e Institutos, según se desprende de la información que hoy publica este diario: centros que no pueden utilizar sus cocinas, comedores que se han quedado pequeños, falta de gimnasios, paredes que se caen, goteras en edificios recién terminados, aulas provisionales o pupitres por los que ya han pasado tres generaciones, son algunos de los horrores que vive la enseñanza pública de las islas y que se añaden a la masificación provocada por un incremento de alumnado que, al parecer, nadie había previsto. Faltan también profesores, personal auxiliar y medidas de seguridad. Demasiadas deficiencias para una escuela que debería ser un ejemplo de eficacia y calidad, y que está muy lejos de serlo.

Pero el presupuesto, como se lamenta el gerente del IBISEC, es limitado – sólo 28 millones de euros para este año – y no queda más remedio que priorizar las inversiones. Hay que elegir y, por tanto, muchas obras jamás se llevarán a cabo o, en el mejor de los casos, deberán esperar años. Y, sin embargo, la conselleria de Educación sigue adelante con sus planes para subvencionar la mitad de las ampliaciones de los colegios privados concertados. No es de extrañar, pues, que los sindicatos y las directivas de las escuelas e institutos afectados hayan hecho pública su protesta.
Tienen sobradas razones para estar indignados. Lo peor no es que falte presupuesto, sino que ni siquiera se ha contabilizado lo que costaría poner al día todos los centros públicos y construir los que todavía hacen falta. El Govern se ha quejado reiteradamente de la falta de financiación para temas tan importantes como la educación o la sanidad, pero así como ha buscado recursos donde no los había – es decir se ha endeudado hasta las cejas – para construir carreteras, sorprende que no haya hecho lo mismo para la escuela que, sin duda, debería ser una inversión prioritaria. No lo entiende así el ejecutivo. No sólo no lo ha hecho sino que desvía dineros imprescindibles para la enseñanza pública a la concertada o favorece, claramente, la instalación de nuevos centros privados de ideología muy conservadora.

El Govern no se cansa de hacer proclamas a favor de la libre elección de centro o de inventarse planes educativos, como el trilingüismo, que para ser efectivos exigirán multiplicar unas inversiones para la que no hay presupuesto, salvo que se siga utilizando un dinero que debiera destinarse a mejorar o mantener infraestructuras educativas básicas. El Govern tiene obligación, por ley, de garantizar que todos los ciudadanos tengan idéntico derecho a la educación, pero esto es algo que jamás conseguirá si sigue negando a la enseñanza pública los recursos que le son imprescindibles.